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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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20-01-2022

 

DJOKOVIC Y LOS JUGADORES FULMINADOS EN EL CÉSPED

 

Notas

Opinión

 

Marcelo Marchese

 

En tanto Djokovic vivió un calvario para jugar en el Abierto de Australia, siguen cayendo jugadores en el césped por problemas del corazón.

 

En un principio, se pretendía negar la evidencia acusando a los "conspiracionistas" por hacer una falsa alerta, pero hoy se asume que caen, aunque se pretende confundir con respecto a la causa por la que caen, así como se pretende confundir con respecto al incremento de un 50% de las muertes totales en los meses álgidos de la vacunación.

Mientras tanto, Djokovic estuvo detenido en Australia a pesar de que viajó bajo la promesa de competir sin tener que someterse a la dudosa vacuna. Recién hoy se lo habilitó a jugar. Uno sospecha que su castigo y humillación fueron aleccionantes para todos nosotros, los no vacunados y los vacunados, y que el mensaje sería el siguiente: "los que pretendan salirse del redil pasarán las de Caín, y mejor será que, como dijo el cordero Abel Nadal, sigas las reglas".

Al mismo tiempo, el mensaje acerca de los tantos deportistas profesionales que han caído sobre el terreno de juego sería bastante más complejo y sórdido, y por eso, más eficiente: "esto le hacemos a los guerreros de la humanidad".

Te preguntarás por que dije "guerreros" y te preguntarás "quién" daría el mensaje.

El deporte es la sublimación de otra cosa. Cada vez que Francia y Alemania se enfrentan en un terreno de juego después de haberse liquidado en guerras que devastaron a millones de personas, están sublimando los impulsos guerreros del pasado, están conduciendo esa energía mortífera de forma creativa. Eso mismo hacés vos todos los días, ya que una cantidad de energías autodestructivas y destructivas hacia los demás, las canalizás hacia algo creativo y hermoso. En el deporte siempre habrá lucha, pues el hombre es un animal que lucha, siempre habrá un vencedor y un vencido, el vencido siempre tendrá revancha y el triunfador, siempre deberá luchar por sostener su conquista. A propósito, en el amor, sucede exactamente lo mismo, pero volviendo al deporte, y si atendemos al deporte rey, tenés dos cuadros ordenados como un ejército, donde cada cuál debe cumplir con su deber, tenés un director técnico o general, tenés tácticas y estrategias como debe seguir todo ejército, tenés los uniformes e himnos del club, tenés un campo donde debe llevarse a cabo la batalla, tenés los mitos del cuadro, que hacen su historia, tenés una hinchada que canta enfervorizada y que en lo posible, se saca las camisas para mostrar el pecho, y tenés a los atletas que deben desempeñarse con disciplina, talento y coraje en los límites de ciertas reglas establecidas para conducir la disciplina, el talento y el coraje.

Los hombres crearon los deportes, así como tantas otras cosas, para conducir las energías que si no fueran conducidas, nos llevarían a la guerra perpetua, pero como todo lo que es quiere permanecer y reproducirse, lo que incluye a nuestra especie, sublimamos y seguimos al deporte, pues algo nuestro se juega allí, algo nuestro se proyecta en esos deportistas que luchan en los estadios de la vida.

Entonces tenemos a nuestros mejores atletas, que son, simbólicamente, nuestros mejores guerreros, físicamente lo mejor que ha dado el hombre, y tenemos que algunos de esos atletas caen derrotados como si un francotirador invisible estuviera disparándoles. He ahí el problema: ¿qué busca el francotirador invisible? Busca derrotarnos, erosionar nuestros vínculos gregarios, que son la fuente de todo nuestro poder y dejarnos inermes para llevar a cabo su propósito ¿Qué propósito? Un nuevo orden económico, un nuevo orden político, un nuevo hombre.

Todo esto suena formidablemente conspiracionista, y acaso caigan esos atletas por mero azar, e incluso, acaso haya que vacunar a la fuerza a Djokovic y a todos los demás Caínes Negacionistas, un gran peligro para la humanidad, pues por no vacunarse, van a contagiar a los vacunados ¿Pero si están vacunados, qué problema podrían ocasionarles los Caínes Negacionistas que no se vacunan? A esta pregunta elemental, se le responde con un silencio cósmico, o en el mejor de los casos, con un insulto destemplado, pues esta operación que estamos viviendo se basa en el absurdo, desde que uno de los objetivos del francotirador invisible, al que en estas columnas hemos llamado El Titiritero, es acostumbrarnos al absurdo, así mandamos al Diablo nuestra capacidad de pensar el mundo por nosotros mismos y atendemos a la voz de la razón, que no es otra que la voz de los científicos a sueldo del Titiritero.

Ese absurdo lleva a que ahora se vacune a los niños ¿Pero esos niños mueren del virus? En absoluto, cursan la enfermedad sin mayores problemas ¿Y por qué se los vacuna? Para proteger a los viejos ¿Pero esos viejos no están vacunados? Sí, buena pregunta, pero marche preso ¿Y esas vacunas han pasado las fases que debe pasar todo fluido que entra al torrente sanguíneo? En absoluto, ni siquiera fue probada en las ratas ¿Y no ha ocasionado un daño superior a toda otra vacuna? Ahí están los datos, y aunque se intente negarlos, misteriosos desarreglos en las menstruaciones y abortos a mansalva ¿Pero no era la consigna de la humanidad primero los niños y después todos los demás? Era la consigna de la humanidad, pero como ves, ya no es la consigna de la humanidad ¿Pero a dónde va a llevarnos todo esto? A un nuevo orden económico, un nuevo orden político, un nuevo hombre, siempre y cuando sigamos haciendo como que no sabemos lo que en verdad sucede ¿Pero es posible que el hombre no sepa y al mismo tiempo sepa lo que en verdad sucede? Preguntale a todo cornudo si no tenía otro dentro suyo que lo alertaba a los gritos ¿Y cómo engañan a los hombres? Ahora pretenden amedrentar a la población para que vacune a sus hijos, y por esa causa aumentan la pauta publicitaria del virus, manejando a su antojo el aumento de los test o el aumento de los ciclos del test y otros viles recursos propagandísticos ¿Pero engañan al hombre o se deja engañar? Todo engañado se deja engañar.

Así que, por más triste que sea, "el culpable no es el asesino sino la víctima", aunque esta frase, con ser verdadera, al mismo tiempo es falsa. Ahora verás a un Djokovic que tras pasar harta incertidumbre y quién sabe qué más, será silbado en los partidos, pues Djokovic no es otro que el Diablo que trae el virus a los pobres australianos, un hombre "que no respeta las reglas" ¿Podrá el mejor del mundo vencer a pesar de la silbatina y el odio que se descargará sobre él como un tsunami? ¿Será que los que lo insultan en realidad estarán insultando a un yo interior más valiente? Sin dudarlo, y ahí tenés la Historia de la Inquisición y de todas las maldades que hemos visto en esta tierra: exteriorizamos en el otro lo que no queremos ver en nosotros mismos ¿Será que Djokovic podrá sobreponerse a toda esa maldad y triunfar en el terreno de juego? Ojalá, mas tenemos otro terreno de juego donde jugar, y el padre de Djokovic te lo recordó de esta manera: "Es una lucha por la libertad en el mundo, no es sólo una lucha de Novak. Es una lucha de todos. Esta noche pueden arrojarlo a un calabozo y mañana encadenarlo. La verdad es que él es como el agua y el agua abre su propio camino. Novak es el Espartaco del nuevo mundo que no tolerará la injusticia, el colonialismo y la hipocresía. Es posible que el mundo rico no permita que siga jugando al tenis, pero revelará su verdadero rostro y así comenzará un juego mucho más serio. Por un lado, habrá miembros codiciosos y arrogantes de la oligarquía mundial, y por otro, un mundo libertario y orgulloso que aún cree en la justicia y la verdad". 

Fuente: https://www.uypress.net/Columnas/Marcelo-Marchese-uc118367

 


 
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